Corría diciembre de 2009 y empezamos a plantearnos mi mujer, Araceli, y yo un viaje para los últimos días del año. Había que valorar diferentes destinos. Unos no nos valían porque ambos ya lo conocíamos, otros porque yo, que soy el que más ha viajado de los dos, hacía relativamente poco que había estado por allí. Otros quedaban descartados porque pretendíamos ir con nuestro hijo, entonces con 7 meses. Era su primer viaje, y para nosotros también iba a ser una prueba de fuego para ver como nos manejábamos con él y cómo aguantaba él el viaje. Al final decidimos que tenía que ser una ciudad de lo que todos conocemos como el primer mundo. Preferíamos una ciudad europea, pero en algún momento, en algún paseo debimos pasar por delante de una agencia de viajes y vimos ofertas para ir a Nueva York. Empezamos a valorar este destino, pero rápidamente nos echaron para atrás dos motivos:
• La temperatura media en Nueva York en esos días rondaban los 10 grados bajo cero de media. Si para un adulto resulta incómodo, para un bebé tenía que ser imposible.
• No sabíamos que tal se comportaría durante 8 horas de vuelo
Así que ese viaje no sería a Nueva York. Al final el destino elegido fue Munich. Me salgo del tema Nueva York un poco contando unas pocas cosas de ese viaje que ya he comentado en algún otro sitio. Lo primero es que nos pilló una ola de frío que recorrió toda Europa pero que hizo que en Munich llegáramos a los 15 grados bajo cero. ¿No querías caldo? Pues toma dos tazas. Desafortunadamente esto hizo que no pudiéramos visitar el castillo de Luis II, pero el resto de cosas lo vimos con bastante facilidad. Lo segundo que descubrimos es que el gen viajero se ha instalado con fuerza en nuestro hijo. Aguantó todo y más en ese viaje. Un 10 para él.
El caso es que Nueva York se nos quedó ahí. Siempre que surgía hablar de algún viaje comentaba que debíamos ir, que yo ya hace muchos años que había estado y que en algunos casos desafortunadamente, por la locura de unos extremistas, en otras por la propia evolución de una ciudad muy viva, las cosas había cambiado.
Aunque no son propias de NY os pongo unas pocas fotos de este viaje para ilustrarlo un poco que a todos nos gustan las fotos.

















